Un basural sobre el que se construirá la modernidad. Un basural aniquilado del paisaje urbano sobre el que se construyó la modernidad, la decencia, la limpieza, un futuro higiénico y colorido. Este es el marco del montaje de la obra de Díaz. A fines de los 60s, el terreno sobre el que se levantaba la obra era un basural a orillas del río. Hoy, 40 años después, de ese basural no queda nada. Hoy se levanta una construcción orgullosa, viviendas cómodas, vida contemporánea. Entonces la misión es la reconstrucción. Reconstruir los sucesos de la obra, el lugar… pero desde hoy. Los personajes escarban el suelo de este sitio, arañando descontrolados para re encontrarse con su realidad anterior: Bajo todo edificio moderno yace un pasado oculto, sucio y trágico.









